I
(Derecha)
Me conmueve esa pupila tan capaz de contemplar aquellas miradas huérfanas de comprensión y abrasarlas con el más puro calor de la sensibilidad.
Me conmueve ese medio labio capaz de escuchar hasta las voces provenientes de las más frenéticas hipodermis y apaciguar hasta los pormenores más ocultos.
Me conmueve esa fosa tan capaz de percibir hasta los más inefables sentimientos, tomarlos de la mano y llevarlos furtivamente por el sendero de la sublimidad.
Me conmueve ese oído capaz de comprender otras lenguas y sus papilas, y tan capaz de mantenerse de pie sin importar la magnitud de la resonancia.
Me conmueve ese cabello capaz de emanar amenidad sobre toda la faz de los tugurios y arrebujarte con sus pelos hasta la lejanía más cercana.
Me conmueve tan vil perfil que atesora sus más ricas facciones tras un velo de indiferencia inocente.
II
(Izquierda)
Me turba, también, esa otra pupila tan capaz de hablar con la más agria sinceridad y de hacer accionar a los más nobles lagrimales con un simple guiño.
Me turba, también, ese otro medio labio capaz de tragarse todas sus benditas palabras dejándose llevar por el deseo de una gula soberbia.
Me turba, también, esa otra fosa incapaz de reconocer el perfume de su amado amanecer al lado de su concomitante enemigo que trae puesto el traje al revés.
Me turba, también, ese resto de cabello capaz de enredar todas las suplicas con gestos de amargura en un ademán de hastío.
Me turba, también, tan vil perfil cuyo egoísmo al rostro el velo no quiere despojar.
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